Libro de Apocalipsis 1:7-8

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APOCALIPSIS 1 : 7 – 8

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso

En estos do versículos llenos de información , vemos a nuestro Señor como es de esperarse, por cuanto este libro es la revelación de Jesús Cristo en la magnificencia de su gloria y el centro de atención es su persona .

Aquí vemos el regreso de de nuestro Señor Jesúscristo y la revelación de su gloria.

Cuando Juan escribe esas dos palabras: “He aquí”, se escribe con el propósito de llamar poderosamente la atención de los lectores. Es como si hoy en día dijéramos. “Mire” o “atienda” o “Fíjese” Cualquier palabra que nos haga dejar a un lado cualquier cosa que hayamos estado haciendo o pensando y nos haga concentrar en el asunto que quiere comunicar.

Lo que Juan quiere comunicar es algo grandioso. Todo tiene que ver con el retorno de Jesucristo. Pero ¿Por qué el esta halando de un retorno? Pues porque Jesucristo vino por primera vez hace como dos mil años atrás. Su primera venida fue en humillación. Vino para ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Como Cordero fue sacrificado y su sangre nos lavó de nuestro pecado. Pero él no quedó en una tumba sino que al tercer día resucitó de entre los muertos. Habiendo vencido la muerte fue ascendido a la gloria que compartió con su Padre desde la eternidad pasada. Mientras sus discípulos miraban estupefactos su partida, dos varones con vestiduras blancas se pusieron junto a ellos y les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Esta es una promesa que todos los creyentes anhelamos ver cumplida. De cierto se cumplirá en el tiempo señalado por Dios. Será el retorno de Jesucristo. Es de este evento que nos habla Juan en el Apocalipsis. Juan dice que Jesucristo vendrá con las nubes. Cuando él se fue, fue alzado y le recibió una nube que le ocultó de los ojos de sus discípulos. Cuando él venga por segunda vez, también vendrá con las nubes. Pero estas nubes no serán nubes ordinarias. Note lo que dice Daniel 7:13 “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre” Se trata de nubes del cielo, no de nubes ordinarias. Estas nubes del cielo son nubes de gloria.

En el Antiguo Testamento, Dios se manifestaba en una luz refulgente, llamada Shekina que significa la nube de gloria. Nadie podía ver esta nube a simple vista y continuar con vida, por eso se necesitaba de un velo para cubrirla. Pero cuando Jesucristo regrese a la tierra esta nube de gloria o la Shekina será totalmente visible. Además Juan dice que todo ojo le verá. La segunda venida de Jesucristo no será en secreto. Será de dominio público. Todo ojo le verá. Todo ojo percibirá su venida en todo el mundo. Los que vean la segunda venida de Cristo, son los que le traspasaron y todos los linajes de la tierra. Los que le traspasaron no se refiere a los soldados romanos que clavaron a Jesús a la cruz donde fue crucificado. Es una referencia a la nación de Israel. Nación que rechazó y finalmente llevó a la cruz a Jesucristo en su primera venida.

Dice el texto leído que harán lamentación por él. El libro del profeta Zacarías nos habla del motivo para el lamento en el pueblo de Israel. Zacarías 12:10 dice: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” Israel llorará de arrepentimiento porque reconocerá que Aquel que fue crucificado por ellos es el verdadero Cristo, el Mesías, el Rey eterno de Israel. Este arrepentimiento conducirá a muchos judíos a una reconciliación con Jesucristo. Los linajes de la tierra llorarán a gritos no por estar arrepentidos sino por el terror que les producirá saber que Jesucristo viene a derramar su juicio sobre ellos. Pero ¿Qué pasará con los creyentes que estén vivos cuando Jesucristo venga por segunda vez? Bueno, ellos estarán diciendo: Sí, amén. Ven Señor Jesús.

Luego de hablarnos del retorno de Jesucristo, Juan nos habla de la revelación de la gloria de Jesucristo.

Esta es una de las descripciones más hermosas de la persona de Jesucristo. Él es el Alfa y la Omega. Alfa es la primera letra del alfabeto griego. Omega es la última letra del alfabeto griego. El alfabeto es una forma ingeniosa de almacenar y diseminar el conocimiento. Las letras del alfabeto en cualquier idioma sirven para dar a conocer todo lo que se quiera y para comunicar todo lo que se quiera. Jesucristo es el supremo y soberano alfabeto. Nada escapa de su conocimiento. Por eso su segunda venida, como ha sido ya descrita, es un hecho totalmente seguro. Además, Jesucristo es el principio y fin. El tiempo no tiene efecto contraproducente para él. Él es el mismo al principio, no importa cuan distante en la eternidad pasada queramos ubicar el principio.

Él es el mismo al final, no importa cuan distante en la eternidad futura queramos ubicar el fin. En otras palabras Jesucristo es eterno. Además Jesucristo es el que es y que era y que ha de venir. Jesucristo es el que existe en sí mismo. El yo soy el que soy. Finalmente Jesucristo se presenta como el Todopoderoso. Esto significa que tiene poder supremo. Nada ni nadie es más poderoso que él. Nada es imposible para él. Puede hacer todo lo que esté de acuerdo con su carácter. No existe poder en el mundo o fuera del mundo que pueda estorbar sus propósitos. El mirar la gloria de su persona, nos motiva a decir como Juan: A Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

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